Por Severo-Matías MOTO NSA, Presidente del Partido del Progreso
y Gobierno en el exilio de Guinea Ecuatorial
Cada vez que hay, o sé que hay Elecciones Generales en España, no puedo frenar en mí un impulso de envidia (¡sana!)
Porque, cuando en 1.988, cinco años después de fundar en Madrid el Partido del Progreso, decidí ir a Guinea Ecuatorial para solicitar el reconocimiento o legalización del Partido del Progreso, España estaba tocando el ecuador de los 14 años del primer Gobierno socialista de su democracia.
En la puertezuela del avión, la periodista que me acompañaba, me comunicó que España había enviado aquella tarde, una nota a Obiang Nguema para que no me tocara. Y los 21 días que superviví en Malabo, a la espera de una respuesta del régimen de Obiang Nguema -respuesta que nunca llegó- sentí, de verdad, muy de cerca esa prohibición de España a Obiang Nguema.