domingo, 23 de junio de 2013

MEMORIA, DIGNIDAD Y JUSTICIA



Exilio en España, 23 de junio del 2013.-La historia de la disidencia guineana  está plagada de situaciones de terror y de muertes, que han llegado a constituir  un silencioso y particular holocausto, que al común espectador no se le puede ni pasar por la cabeza. Resulta difícil pensar  que a estas alturas de civilización puedan estar ocurriendo acontecimientos tan trágicos. Solo hay que hablar con algunos de los exiliados y nos encontraremos con historias espeluznantes,  como las que siguen a continuación: 

....Todos los días con las primeras luces del alba una pequeña caravana de viejos camiones, trasladaban a los presos desde la cárcel Modelo de Bata, hasta Ngolohàyob, donde los encausados -todos ellos disidentes del régimen- cumplían una agotadora jornada de trabajos forzados en la construcción de la carretera que bordea el río. Una joven, actualmente curtida opositora, Regina Mañe, contempla todos los días la tétrica  escena. La muchacha  va contando, uno a uno, todos los presos que de pie, ocupan los  destartalados vehículos. A su regreso, bien entrada la tarde, vuelve de nuevo a contarlos. "Hoy faltan cinco", se lamenta, ¿qué habrá sido de ellos?. 

.....En otro lugar de Guinea, en las oscuras playas de Sipopo, Pablo Ndon, después de  haber sido avisado de que  Obiang había decidido matarle,  se dispone a abandonar Guinea en un pequeño cayuco, con destino a Camerún. Sabe que existen bastantes posibilidades de perecer  ahogado en el mar, antes de encontrar las playas camerunesas,  pero Obiang se la tiene jurada y si se queda en su país,  le espera una muerte segura, así que debe arriesgarse y vencer todo miedo.

......En la espesura de la selva, a varias jornadas de la frontera gabonesa, Santos de Dios Ondo, ( alias Ondopp) tiene decidido arriesgarse y pasar al vecino país. Sabe que su pertenencia al Partido del Progreso y negarse a componer canciones para  PDGE, le ha acarreado un enconada persecución por parte de los grandes jerarcas  del partido de Obiang, que no van a parar hasta verle muerto. Tiene que pasar tres largos días con sus noches, sorteando todo tipo de peligros: los hoyos-trampas  repletos de palos afilados en su interior, que el dictador ha dispersado -a modo de regalo para los que no le soportan- por toda la jungla fronteriza, alimentarse sólo de frutos, no molestar a las serpientes y alejase de las alimañas que pueblan la noche de la jungla........

Cada guineano que ha tenido que salir hacia el exilio, nos podía contar su particular historia, más o menos trágica, de lo que fue su huida de aquel mundo de terror. La historia de nuestro país está plagada de torturas, cárcel, sufrimiento y muertes.  La memoria de las víctimas y un mínimo de recuerdo y consideración  con aquellos que sufrieron innumerables castigos y hasta perdieron la vida por defender nuestra libertad, nos exige seguir luchando. 

Memoria, imprescindible para seguir llamando a las cosas por su nombre y no caer en la perversión del lenguaje o en las trampas de las verdades a medios y las falsas apariencias. La lucha contra la tiranía que nos oprime  debe continuar como en los primeros momentos, hasta que alcancemos la victoria final: la erradicación del régimen de Obiang Nguema, con todos sus parenteles  y amigachos, y posteriormente, la construcción  de un nuevo país  democrático. 

En esta lucha no caben las componendas, los arreglos, ni los apaños,  ni tampoco los atajos. Así nos lo reclaman todos aquellos que han dejado su vida o parte de ella en el empeño. No hacerlo así sería una traición y una  burla a su memoria, sería como decirles que su inmenso sacrificio no ha valido la pena. 

Dignidad de todo un pueblo que sabe lo que ha perdido, que no le da igual la dictadura que la democracia, que no considera lo mismo estar subyugado que ser libre. Que aspira a ser el auténtico dueño de su destino, sin ningún dictador que le marque las normas.

Justicia, para no  falsear los acontecimientos de nuestra historia. Para que cada uno asuma las consecuencias de sus actos. Para sancionar los malos comportamientos de tantos guineanos que se han convertido en colaboradores necesarios de una dictadura que encarcela, tortura y asesina. Justicia, para juzgar  a todos los asesinos, para exigirles que pidan perdón por todo el mal que nos han hecho. Justicia, indispensable para saber quién  ha actuado en contra del pueblo y quienes lo ha hecho a su favor. Justicia sin revanchas, para poder perdonar, reconciliarnos  y buscar todos juntos el futuro en libertad y democracia que deseamos.

El dinero de Obiang y todos aquellos que han estado dispuestos a ayudarle -guineanos y no guineanos- han conseguido instalar entre los exiliados una atmósfera viciada, llena de individualísimos de  mentiras, de miedo y de inseguridad. El objetivo era siempre disminuir la eficacia de los que luchaban contra la dictadura, sembrando cizaña entre unos y otros para conseguir la desunión y el enfrentamiento entre ellos. Hemos podido ver como la firmeza en la lucha contra la dictadura de Obiang, de un opositor como Severo Moto, se veía en muchos círculos de poder occidental como una  obcecación personal, o lo que es peor, actos de puro golpismo contra un gobierno (el de Obiang ) "legalmente establecido". En todo este tiempo hemos visto comportamientos y actitudes poco edificantes: hemos asistido a recomendaciones por parte de gobernantes occidentales, -"muy democráticos"- para que Don Severo Moto aceptara  tal o cual ministerio de Obiang, la alcaldía de Malabo, o simplemente que aminorara sus denuncias contra la dictadura. Se le ha pedido que abandonara la presidencia del PPGE para que otro -más blando o más dispuesto a coexistir con el régimen- pudiera liderar el partido en el interior de Guinea Ecuatorial en armonía con el régimen, eso sí, proporcionándole un sueldo vitalicio de 2.000 €, para hacerle su existencia algo más llevadera. http://geconfidencial.blogspot.com.es/2012/01/yo-estuve-alli-cronica-de-una-asmblea.html . Tenemos que añadir que cada una de estas proposiciones, han recibido una rotunda negativa por parte del Presidente del Partido del Progreso. Y parece que  a los artífices de estas componendas,  no les ha gustado mucho la negativa de nuestro Presidente.

Memoria, dignidad y justicia, para que en nombre de las víctimas no se acepten nuevas tretas, ni futuros engaños electorales de Obiang, que le permita seguir prolongando su dictadura. Si queremos encarar nuestro futuro en libertad, es necesario acabar con todo vestigio de dictadura.  No podemos construir el edificio de la democracia en nuestro país, con los escombros herrumbrosos del actual régimen. Ni debemos aceptar que aquellos que han llevado la desgracia y la muerte a nuestro pueblo, se conviertan ahora en los nuevos adalides de la libertad. 

En el nuevo estado democrático que queremos construir deben de caber todos, pero su proceso de transición ha de estar pilotado por hombre y mujeres que han  luchado con valentía y verdad contra la dictadura. Personas  que hayan puesto la lucha por la libertad por encima de sus intereses y ambiciones personales. En ningún caso podrán sentarse en la nueva Asamblea de la democracia, aquellos que han venido ocupando puestos en la Asamblea ensangrentada de la dictadura.