jueves, 20 de febrero de 2014

EL REENCUENTRO (III)

                                 


                                                                                                                   Por Severo-Matías Moto Nsa. Presidente del Partido del Progreso y del Gobierno en el Exilio de Guinea Ecuatorial.
Puestos en el escenario de la película truncada del proceso de transición democrática de Guinea Ecuatorial -1992-1996- y tal como lo señalamos en la primera entrega, intervinieron  decisivamente cuatro factores -y uno…-
A) EL PUEBLO GUINEANO.- El pueblo guineano recibió, desde el primer momento, con alborozo, esperanza y entrega, el anuncio del proceso que se abría en el país. Impresionante la ilusión y alborozo con que se volcaron en el saludo y recibimiento de los opositores que llegamos del exilio. Fue nuestro pueblo el gran impulsor de la unión de las fuerzas de oposición que, aunque se multiplicaban de forma exponencial, era evidente la atomización  de la oposición en pequeños grupos de escaso peso social. La unión era una imperiosa obligación que nos imponía el pueblo.  Nació, así, la P.O.C. El pueblo guineano era consciente de que a Obiang Nguema solo cabía echarlo del poder por medios violentos, como lo había hecho y proclama él. Pero el retorno de la oposición exterior, esperada, en principio como una decisiva demostración de “fuerza” (cosa que, evidentemente, no fue así) lejos de desesperar o defraudar al pueblo guineano, le animó a aconsejar a la oposición: “Como no podéis con  él, a la fuerza, llevadle a las elecciones libres, ya veréis lo que vamos a hacer”
(¡¡Qué bien  le conoce el pueblo guineano a Obiang  Nguema!!) 
El 17 de septiembre de 1995, a Obiang Nguema (más pendiente del control de algunos presos políticos encarcelados, sobre los que pendía la pena de muerte, entre ellos estaba yo) se le escapó el control absoluto del proceso de las elecciones municipales. Unas listas electorales, mínimamente limpias y libres, permitieron al pueblo guineano participar masiva y libremente en las elecciones municipales  y  abatir, hasta las lágrimas, al dictador Obiang Nguema. El valiente General nunca más ha jugado a elecciones libres; ese su infecto y débil talón de Aquiles. ¡El pueblo guineano, siempre por encima de todos nosotros, entiende a la perfección el lenguaje tan temido por la dictadura de las ELECCIONES LIBRES.
B) LA OPOSICIÓN.-  Naturales balbuceos iniciales, a pesar de la fuerza, ganas y abundancia con que irrumpió la oposición interna en el escenario político que nacía. Reforzados e impulsados por los líderes llegados del exterior, y mientras recogíamos y hacíamos nuestros los consejos y orientaciones políticas del pueblo, la oposición guineana anduvo con determinación, unión y acierto los primeros meses del proceso, hasta culminar en la construcción del gran “Caballo de Troya” llamado Plataforma de  Oposición Conjunta (P.O.C.) Si los consejos y apoyo de la población servían de acicate y aliento a la oposición, también sirvieron para encajar los embates y pruebas -algunas mortales- con las que Obiang Nguema amedrentaba la labor de la oposición. Cabe afirmar, sin ambages ni dudas, que la oposición sucumbió, finalmente, al peso de la presión asfixiante del régimen. La oposición, reventada en dos bloques: “O.T.A.N.” según calificó, el líder de C.L.D. (Alfonso Nsue Mokuy) a los partidos que no nos pegábamos fácilmente  a las faldas del PDGE (conocidos igualmente como “radicales”)  y “PACTO DE VARSOVIA” atribuido al grupo de la oposición que se perdió en los calzoncillos del P.D.G.E. Así que el proceso de transición se empezó a andar, ya desde el inicio, bajo el pérfido signo del   divide y vencerás, aplicado  implacablemente por Obiang Nguema y sus seguidores.

C) “ÁRBITRO Y  MODERADOR”, Y LAS IDEAS IMPORTADAS.- Aunque, por establecer un orden aleatorio aparece en tercer lugar, no hay duda de que el poder dictatorial lo rodeaba todo.  Autoerigido en “árbitro y moderador” (idea claramente importada de…no se sabe dónde…) Obiang Nguema Mbasogo, sea por miedo y terror a la libertad democrática que suponía el proceso (Aseguraba el letrado  Eloy Eló que, se lo había advertido);  sea por asesoramiento exterior, o por un exacerbado paternalismo, quizás más simplemente por ser militar, se creyó, absolutamente necesario e imprescindible para dirigir y orientar, muy a su manera personal, el proceso de transición democrática. Todas las razones supuestas hicieron que Obiang Nguema se curara en salud, poniendo la venda antes de la herida; y le dio al proceso de democratización, el gran cobarde mote de “ENSAYO de democratización a la EQUATOR-GUINEANA”. El asesinato de Pedro Motú Mamiaga y su posterior destripamiento e ingestión por Obiang Nguema, fue un severísimo aviso a los navegantes que andábamos perdidos en la procelosa mar del “ensayo” democrático.
D)  LA COMUNIDAD INTERNACIONAL SE RELAJÓ.-  Tras este oclusivo tapón al proceso, todavía podía quedarnos una leve esperanza, en la actitud y postura de la comunidad internacional, especialmente España y la Unión Europea que con el Acuerdo tomado en el Parlamento Europeo, como hemos señalado, habían dado el verdadero pistoletazo al proceso de democratización que se iniciaba en el país.
La repentina retirada de la Delegación de la Unión Europea, abandonando –casi huyendo precipitadamente-  aquella sede en Malabo, no pudo ser más decepcionante: “Mientras no cambiéis de líder del país, no habrá nada que hacer aquí” –nos dijo, en su despedida, el Delegado de la Unión Europea. Si este repentino y  sorprendente abandono de la Unión Europea nos dejó sumidos en una peligrosa e indefensa orfandad, no fue menos decepcionante las profundas divisiones entre las Embajadas europeas  (con la española, en cabeza) frente a la americana. Esta quiso aplicarse de lleno en el apoyo al proceso de transición, ofreciendo sus apoyos y medios. Aquellos eran partidarios de evitar toda “prisa” o marcha fluida al proceso. Aconsejaban “ir obteniendo pequeños espacios de poder…”  Todo un inconfundible y vergonzoso apoyo a Obiang Nguema; consejo que al final se cristalizó en obtener (en ¡¡¡22años!!!)  un solo escaño de la oposición en el Parlamento de Obiang Nguema. Lo cierto es que un Cónsul español –no tan cercano al concepto europeo sobre el proceso, fue considerado “persona non grata” y expulsado de Guinea Ecuatorial. La misma suerte corrió, poco después, el Embajador americano.