lunes, 31 de enero de 2011

Cumbre de UA relega a un segundo plano los acontecimientos de Egipto y Túnez




La cumbre de la Unión Africana (UA) no se ha inmutado por la amenaza al liderazgo de Hosni Mubarak en Egipto, ni por la caída del régimen de Ben Alí en Túnez, aunque algunas voces pidieron el lunes a los dirigentes africanos que escuchasen los llamamientos al cambio.



Luego de la crisis en Costa de Marfil y de la futura partición de Sudán, que dominaron, tal como estaba previsto, la cumbre de Adís Abeba, también se discutieron los cambios en Túnez y las manifestaciones en Egipto.

La UA dijo que estaba "preocupada" por la situación en Egipto, y llegó a pedir, a través de su comisario para la paz, Ramtan Lamamra, "reformas económicas, medidas sociales".

Las reuniones sobre temas muy convencionales se sucedieron como si no pasara nada en las salas del Centro de Conferencias de la ONU.

Sin embargo, el viernes, mientras los manifestantes desafiaban al presidente Hosni Mubarak, la agitación era perceptible en la delegación egipcia.

Diplomáticos ansiosos se congregaron alrededor del canciller Ahmed Abul Gheit, miembro de un gobierno dimisionario, para realizar misteriosos conciliábulos en árabe.

"Hay un abismo increíble entre los acontecimientos y lo que sucede en esta asamblea, con su lenguaje estereotipado, esos discursos tranquilizadores que nadie escucha, esos jefes de Estado-dictadores, algunos de los cuales están en el poder desde hace más de 30 años", denunció el portavoz de la organización Human Rights Watch, Reed Brody.

La elección, el sábado, por sus pares del presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema, para dirigir la UA, "es particularmente caricaturesca", agregó Brody.