
La estrategia a seguir por la tiranía contra la disidencia, siempre auspiciada por “expertos españoles”, ha pasado por ir taponando las vías de financiación y limitando las posibilidades de Moto para ejercer el libre derecho de la actividad política y opositora contra uno de los regímenes más repugnantes del planeta.
A Severo Moto han intentado comprarle con sumas muy tentadoras de dinero y siempre ha rechazado cualquier operación que supusiera el fin de la lucha contra el dictador de Guinea Ecuatorial.
Los tres principios, que permanecen inalterables y que presiden cualquier reunión de los opositores del Partido del Progreso son:
Libertad para los presos políticos.
Regreso en libertad y con garantías de los exiliados.
Un proceso democrático limpio y transparente, auspiciado por las Naciones Unidas.
Fuera de estos tres principios, Severo Moto, no quiere saber nada y eso le está costando la cárcel en España y un tremendo acoso, por parte del sátrapa Obiang, que va para más de 20 años.
Cuando se formó la plataforma política “Gobierno de Guinea Ecuatorial en el exilio (Madrid)” los sicarios del dictador, Teodoro Obiang Nguema, intentaron asesinar a los opositores más significativos pero un equipo de seguridad blindó cualquier posibilidad de atentado con Moto. España y otros países muy influyentes tomaron cartas en el asunto e hicieron desistir al tirano a que ejecutase su criminal plan. El gobierno español no quiere, bajo ningún concepto, que Severo Moto resulte asesinado en su territorio.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de España ha hecho todo lo posible para aislar al opositor del entorno de los exiliados sin saber que la oposición se quedaría huérfana sin su más sólido representante. Moto es una referencia mundial de la lucha contra la trágica dictadura guineana.
En el equipo del Gobierno en el exilio se han infiltrado agentes del régimen tiránico de Obiang, como el abogado que ahora defiende a Simon Mann, José Pablo Nvo, y que fue expulsado cuando se conocieron que actuaba como “soplón” de la dictadura y que pasaba información sensible de la actividad de los exiliados a los jefes de la represión guineana.
José Pablo Nvo, en opinión de algunos africanos tenía abierto un despacho de abogados en España en el que supuestamente, extorsionaba y estafaba a inmigrantes sin documentación. Algunas fuentes achacan su huida precipitada a Guinea Ecuatorial por el acoso al que estaba siendo sometido tanto por la policía española como por los supuestamente estafados por él.
Cuando el abogado de Simon Mann, Ponciano Mbomio, denunció irregularidades de todo tipo en el juicio contra su cliente y en las condiciones en las que había sido extraditado y en como estaba siendo tratado en las mazmorras del régimen; fue directamente apartado del juicio y pasó de abogado defensor a convertirse en acusado por injuriar al Jefe del Estado, a saber, el criminal y salvaje sátrapa que gobierna con violencia extrema Guinea Ecuatorial. Para sustituir a este honrado letrado nadie mejor que un traidor y agente de Obiang Nguema como José Pablo Nvo.
Severo Moto está sufriendo uno de los acosos más despiadados por parte de una dictadura mientras la ex potencia colonial, España, no solo mira para otro lado sino que de refugiado político lo ha convertido en preso.
A Severo Moto han intentado comprarle con sumas muy tentadoras de dinero y siempre ha rechazado cualquier operación que supusiera el fin de la lucha contra el dictador de Guinea Ecuatorial.
Los tres principios, que permanecen inalterables y que presiden cualquier reunión de los opositores del Partido del Progreso son:
Libertad para los presos políticos.
Regreso en libertad y con garantías de los exiliados.
Un proceso democrático limpio y transparente, auspiciado por las Naciones Unidas.
Fuera de estos tres principios, Severo Moto, no quiere saber nada y eso le está costando la cárcel en España y un tremendo acoso, por parte del sátrapa Obiang, que va para más de 20 años.
Cuando se formó la plataforma política “Gobierno de Guinea Ecuatorial en el exilio (Madrid)” los sicarios del dictador, Teodoro Obiang Nguema, intentaron asesinar a los opositores más significativos pero un equipo de seguridad blindó cualquier posibilidad de atentado con Moto. España y otros países muy influyentes tomaron cartas en el asunto e hicieron desistir al tirano a que ejecutase su criminal plan. El gobierno español no quiere, bajo ningún concepto, que Severo Moto resulte asesinado en su territorio.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de España ha hecho todo lo posible para aislar al opositor del entorno de los exiliados sin saber que la oposición se quedaría huérfana sin su más sólido representante. Moto es una referencia mundial de la lucha contra la trágica dictadura guineana.
En el equipo del Gobierno en el exilio se han infiltrado agentes del régimen tiránico de Obiang, como el abogado que ahora defiende a Simon Mann, José Pablo Nvo, y que fue expulsado cuando se conocieron que actuaba como “soplón” de la dictadura y que pasaba información sensible de la actividad de los exiliados a los jefes de la represión guineana.
José Pablo Nvo, en opinión de algunos africanos tenía abierto un despacho de abogados en España en el que supuestamente, extorsionaba y estafaba a inmigrantes sin documentación. Algunas fuentes achacan su huida precipitada a Guinea Ecuatorial por el acoso al que estaba siendo sometido tanto por la policía española como por los supuestamente estafados por él.
Cuando el abogado de Simon Mann, Ponciano Mbomio, denunció irregularidades de todo tipo en el juicio contra su cliente y en las condiciones en las que había sido extraditado y en como estaba siendo tratado en las mazmorras del régimen; fue directamente apartado del juicio y pasó de abogado defensor a convertirse en acusado por injuriar al Jefe del Estado, a saber, el criminal y salvaje sátrapa que gobierna con violencia extrema Guinea Ecuatorial. Para sustituir a este honrado letrado nadie mejor que un traidor y agente de Obiang Nguema como José Pablo Nvo.
Severo Moto está sufriendo uno de los acosos más despiadados por parte de una dictadura mientras la ex potencia colonial, España, no solo mira para otro lado sino que de refugiado político lo ha convertido en preso.