
El pulso que mantiene la dictadura de Guinea Ecuatorial contra Severo Moto no conoce límites.
La dictadura guineana quiere mantener a Severo Moto fuera de juego y al no conseguirlo está barajando posibilidades cada vez más arriesgadas y peregrinas. En esta ocasión han intentado sobornar a la esposa del detenido en Malabo, el ciudadano británico, Simon Mann.
El juicio, por llamarlo de alguna manera ( no nos engañemos), empieza este lunes y a pesar de las torturas a las que han sometido al prisionero británico, no han conseguido arrancarle una acusación con un mínimo de credibilidad. En las condiciones en las que se encuentra, cualquiera, sería capaz de acusar al Papa de Roma de estar detrás de un hipotético golpe de estado en Guinea Ecuatorial.
No han conseguido implicar a los Gobiernos del Reino Unido o de España de estar detrás de esta irracional intentona golpista. Consiguieron que el hijo de la ex primer ministro británica, Margaret Thacher , tuviera que huir de Sudáfrica a los Estados Unidos tras el acoso de policías corruptos pagados por Obiang y han logrado llevar a la cárcel, en España, a Severo Moto acusado de un delirante delito de tráfico de armas de guerra( dos fusiles viejos y una pistola hallados en el interior de un coche de desguace en el Puerto de Sagunto, España).
Severo Moto tardó tres años en demostrar que no tuvo nada que ver con este invento de Obiang y cuando fue absuelto y le devolvieron, de nuevo, la condición de refugiado político en España fue arrestado por dos policías españoles, una noche cuando regresaba a su casa y encarcelado en una prisión de Madrid.
Ahora le toca el turno a la esposa de Simon Mann, una mujer íntegra, en palabras del vicepresidente del Gobierno en el exilio, Armengol Engonga, que conocedor del hecho de haber rechazado una suma de más de cuatro millones de dólares por implicar a Severo Moto en la intentona golpista, ha dicho de ella: “Mujeres así son la garantía de que todavía hay personas que anteponen los valores humanos a las bolsas de dinero”. Armengol Engonga sabe que el régimen de Guinea Ecuatorial busca desesperadamente un mínimo argumento para dejar fuera de juego al peor enemigo de la dictadura y que no es otro que Severo Moto.
Los exiliados han aplaudido la fuerza moral de la esposa de Simon Mann que no ha dudado en rechazar los cuatro millones de dólares que le ofrecen por implicar a Moto en un Golpe de Estado que no se sustenta desde ninguna hipótesis y eso a pesar de dedicar cantidades indecentes de dinero que salen de los bienes públicos y que se les hurta al pueblo guineano, legítimo perceptor de estas riquezas, como ha dicho Armengol Engonga en una reciente entrevista.
La dictadura guineana quiere mantener a Severo Moto fuera de juego y al no conseguirlo está barajando posibilidades cada vez más arriesgadas y peregrinas. En esta ocasión han intentado sobornar a la esposa del detenido en Malabo, el ciudadano británico, Simon Mann.
El juicio, por llamarlo de alguna manera ( no nos engañemos), empieza este lunes y a pesar de las torturas a las que han sometido al prisionero británico, no han conseguido arrancarle una acusación con un mínimo de credibilidad. En las condiciones en las que se encuentra, cualquiera, sería capaz de acusar al Papa de Roma de estar detrás de un hipotético golpe de estado en Guinea Ecuatorial.
No han conseguido implicar a los Gobiernos del Reino Unido o de España de estar detrás de esta irracional intentona golpista. Consiguieron que el hijo de la ex primer ministro británica, Margaret Thacher , tuviera que huir de Sudáfrica a los Estados Unidos tras el acoso de policías corruptos pagados por Obiang y han logrado llevar a la cárcel, en España, a Severo Moto acusado de un delirante delito de tráfico de armas de guerra( dos fusiles viejos y una pistola hallados en el interior de un coche de desguace en el Puerto de Sagunto, España).
Severo Moto tardó tres años en demostrar que no tuvo nada que ver con este invento de Obiang y cuando fue absuelto y le devolvieron, de nuevo, la condición de refugiado político en España fue arrestado por dos policías españoles, una noche cuando regresaba a su casa y encarcelado en una prisión de Madrid.
Ahora le toca el turno a la esposa de Simon Mann, una mujer íntegra, en palabras del vicepresidente del Gobierno en el exilio, Armengol Engonga, que conocedor del hecho de haber rechazado una suma de más de cuatro millones de dólares por implicar a Severo Moto en la intentona golpista, ha dicho de ella: “Mujeres así son la garantía de que todavía hay personas que anteponen los valores humanos a las bolsas de dinero”. Armengol Engonga sabe que el régimen de Guinea Ecuatorial busca desesperadamente un mínimo argumento para dejar fuera de juego al peor enemigo de la dictadura y que no es otro que Severo Moto.
Los exiliados han aplaudido la fuerza moral de la esposa de Simon Mann que no ha dudado en rechazar los cuatro millones de dólares que le ofrecen por implicar a Moto en un Golpe de Estado que no se sustenta desde ninguna hipótesis y eso a pesar de dedicar cantidades indecentes de dinero que salen de los bienes públicos y que se les hurta al pueblo guineano, legítimo perceptor de estas riquezas, como ha dicho Armengol Engonga en una reciente entrevista.