viernes, 14 de diciembre de 2018

EEUU denuncia los "comportamientos predadores" de Rusia y China en África



Estados Unidos quiere contrarrestar el "comportamiento depredador" de Pekín y Moscú en África, al tiempo que promete, en la estrategia africana de Donald Trump presentada el jueves, poner fin a la ayuda financiera y las misiones ineficaces de mantenimiento de la paz de la ONU.
El asesor presidencial de seguridad nacional, John Bolton, quiso adaptar al continente africano el eslogan "America First", es decir "Estados Unidos primero", que guía la política exterior de la administración republicana.

Aunque se jactó de exponer esta visión a menos de dos años después de la llegada de Trump a la Casa Blanca, su gobierno no había mostrado previamente un interés particular en África, continente que solo se mencionó en Washington cuando Donald Trump describió a algunos países africanos como "países de mierda" en una reunión a puerta cerrada.
La "nueva estrategia para África" se traduce en una desconfianza confirmada a las instituciones multilaterales, una promesa de parsimonia con el dinero de los contribuyentes estadounidenses y la competencia con aires de guerra fría con los rivales de Estados Unidos.
"Las grandes potencias rivales, China y Rusia, extienden rápidamente su influencia financiera y política en África", dijo Bolton en un discurso ante el centro de análisis conservador de la Fundación Heritage en Washington.
"Ellos dirigen de manera deliberada y agresiva sus inversiones a la región para aumentar sus ventajas comparativas sobre Estados Unidos", protestó, denunciando "sobornos", "acuerdos opacos", el recurso chino a la deuda para "tener como rehenes a los Estados africanos" y al saqueo ruso de recursos naturales.
- La ONU criticada -
Ahora bien, según la administración Trump, "los comportamientos predadores de China y de Rusia frenan el crecimiento económico de África" e "imponen una amenaza significativa a los intereses nacionales estadounidenses".
Pero mientras el gobierno estadounidense asegura, como todos sus predecesores, querer la prosperidad, la independencia y la buena gobernanza de los países africanos, su política parece abrir la puerta a una cierta retirada, por lo menos pronto del formato tradicional.
Estados Unidos, que viene haciendo de la lucha contra el terrorismo islámico una de sus prioridades, quiere que los países africanos asuman su propia seguridad y pide "racionalizar, revisar o poner fin" a las misiones de la ONU que no favorecen "una paz durable", señaló John Bolton.
"Nuestro objetivo es resolver los conflictos, no congelarlos indefinidamente", insistió el exembajador estadounidense ante la ONU, un "halcón" hostil al multilateralismo que mencionó la operación de Naciones Unidas en Sahara occidental, recordando que participó en su puesta en marcha en 1991 cuando trabajaba en el departamento de Estado.
Interrogado sobre estas declaraciones, el portavoz adjunto de la ONU, Farhan Aziz Haq, dijo "no estar al corriente de recortes inminentes en el presupuesto (de las operaciones de paz) de los Estados miembros". "Nuestros mandatos son establecidos por el Consejo de seguridad" y les corresponde a ellos adaptarlos si es necesario, agregó.
Bolton prometió examinar minuciosamente la ayuda económica estadounidense, un ejercicio que concluirá "pronto", para que aporte resultados, mientras Trump pretende cortar drásticamente los recursos presupuestarios de la diplomacia.
"Desafortunadamente, miles de millones y millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses no han logrado los resultados esperados", estimó Bolton. "A partir de ahora Estados Unidos no tolerará esta tradición de ayudar sin obtener resultados, de dar asistencia sin responsabilidad y de proporcionar apoyo sin reformas", señaló.
En Sudán del Sur, víctima de una guerra civil tras haber recibido una cuantiosa asistencia estadounidense, "no daremos más préstamos o recursos suplementarios a un gobierno sursudanés dirigido por los mismos dirigentes en derrota moral que ha perpetuado esta violencia horrible", indicó.
"Este enfoque me parece particularmente contraproductivo y podría acercarnos a nuestros socios potenciales de Pekín", opinó por su parte en Twitter Abraham Denmark, experto del círculo de reflexión Wilson Center.
"¿No podríamos interesarnos por África por sus propios méritos sin convertirla en un peón del gran juego de ajedrez con China?", preguntó.