miércoles, 1 de mayo de 2013

¡POR FIN, LIBRE!

                                     
                   
Por Severo-Matías Moto Nsa,                                                                                                                                  
Presidente del Partido del Progreso y Gobierno en el Exilio de Guinea Ecuatorial

Ele 2 de mayo de 1992, hace hoy veintiún  años, tomaba el avión en el Aeropuerto de Madrid Barajas, para dirigirme a Guinea Ecuatorial, en busca de la legalización del Partido del Progreso. 
Era la segunda vez (después del viaje de 1988) que afrontaba el riesgo de salir al encuentro de la tiranía de Obiang Nguema, (un auténtico reto y desafío) para solicitar la legalización del Partido del Progreso.
GRACIAS A ESPAÑA.- Nunca hubiera sido posible ninguno de los dos viajes a Guinea Ecuatorial,  abandonando el exilio, si España no hubiera liderado -en compañía de otras potencias mundiales- el gran proyecto nacional que llevábamos bajo el brazo: La apertura del proceso de democratización de Guinea Ecuatorial.
EL PAIS SE PUDO EN PIE.- Y, a fe mía, mi llegada a Guinea Ecuatorial, aquel día 2 de mayo de 1992, puso en pié al país. Y no tardó el régimen en "tener que mover ficha" (Aunque muy a regañadientes) En un tiempo ciertamente récord, y en medio de la tormenta que arreciaba, cargada de acontecimientos, con los que Obiang Nguema pretendía asustarnos y demostrar su capacidad de sacudir a la población: (El truculento asesinato despiadado de Don Pedro Motú Mamiaga; el infernal episodio de la invasión militar de la sede central del Partido del Progreso en Malabo, con secuestro de los Archivos Generales del Partido, detención y encarcelamiento de medio centenar de afiliados y directivos) Hubo que cruzar un proceloso mar de cinco meses (mayo-octubre) Pero la suerte estaba echada, el 17 de Octubre, el dictador tuvo que dictar 14 decretos legalizando a 14 partidos  de oposición. Entre ellos, el Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial; partido de oposición que iba a ser el eterno calvario del dictador. Obiang tajrdó, escasamente, cinco años en arrepentirse de haber legalizado el Partido del Progreso y lo "ilegalizó" o, simplemente, dictó su prohibición, en 1.997.
El 2 DE MAYO.- Una fecha inolvidable para el Partido del Progreso. Elegida por nuestro inolvidable, Secretario de Relaciones Internacionales, Primo José Esono Miká, la fecha del 2 de mayo es uno de esos múltiples cangilones de la gigante noria de 30 años de actividad política, y donde se contienen los históricos saltos cualitativos que jalonan la trepidante vida del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial.
¡POR FIN, LIBRE!.- Este dos de mayo de 3013 nos llega, a mí y a todo el que tenga que ver algo con el Partido del Progreso, (basamento dinámico del Gobierno en el Exilio de Guinea Ecuatorial) una noticia esperada durante los nueve últimos,  tristes y desesperantes años (2004-2013) La noticia de nuestra libertad de movimientos.
La Justicia Española, depósito permanente de mi confianza, finalmente ha puesto fin a un exilio-confinamiento que tenía atados y prohibidos mis movimientos fuera de España.
EL CAMINO DEL RETORN O EN LIBERTAD.- Sueltas, ya, las cadenas de esa  extraña y lacerante esclavitud de 9 años en España, no puedo sino anunciar a los cuatro vientos que, volvemos a enfilar la gran barca de nuestras ilusiones y proyectos políticos hacia el Retorno en Libertad a Guinea Ecuatorial, nuestro país. Ninguna tarea tan digna, legítima y reconfortante como esta. Es a la que vamos a dedicar ese manojo de días que el Señor nos tiene aún reservados.
Con todo el profundo y sagrado respeto que me merece el Santo Apóstol Pablo, me permito hacer una humilde y respetuosa alegoría a su (2ª Carta a Timoteo, 4-6):
Tras estos nueve años de exilio-confinamiento al que me han sometido en España, donde no han faltado signos de odio, malquerencia y algún intento frustrado de asesinato, yo creo que he combatido un gran combate;  he consumado y superado un duro curso político; y creo haber concluido mi carrera de obstáculos, atado a la resistencia; he conservado la fe en mi pueblo y en sus posibilidades de superar el profundo bache en el que estamos metidos. Es hora, y solo me queda seguir peleando y recibir, con el pueblo guineo, el premio de la libertad y  del respeto a nuestros derechos humanos que nos merecemos en Guinea Ecuatorial.