
Zapatero sigue siendo el político mejor valorado por los españoles
Todos los gobiernos del mundo civilizado trabajan el tema de las encuestas para pulsar el estado de opinión de los ciudadanos de sus respectivos Estados. En España tienen el famoso CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) y en Guinea Ecuatorial tiene el Informe anual de Amnistía Internacional y el de otras organizaciones que coinciden en señalar a nuestro país como el nido de una banda salvaje que se caracteriza por su capacidad para amargarle el futuro a todos los habitantes del territorio.
En España el CIS ha puesto de manifiesto que los líderes peor valorados por los españoles son Hugo Chávez, Fidel Castro y George W. Bush pero nada del sátrapa guineano, Teodoro Obiang Nguema. A los exiliados les cuesta creer que España mantenga estrechas relaciones con este sórdido dictador y que los españoles no tengan ni idea de él.
Existe una íntima concordancia entre la complicidad del Gobierno de Madrid con Obiang y su proporcional desconocimiento por parte de la opinión pública.
Esta paradoja permite la pervivencia de unas relaciones aberrantes y el interés de las autoridades españolas en mantener esta total ausencia de información. Ojos que no ven, corazón que no siente.
En España se ha urdido una auténtica red de desinformación al más puro estilo “orwelliano” donde la destrucción de cualquier noticia al respecto es absolutamente prioritaria pero, uno se pregunta ¿cómo es posible?
¿Cómo es posible que Severo Moto esté en la cárcel por crímenes inventados y Obiang sea recibido con honores de Jefe de Estado en Madrid?
¿Cómo es posible que los medios de comunicación no se hagan eco de los negocios sucios, los crímenes contra la humanidad del sátrapa Obiang o las pésimas condiciones de vida de los exiliados y agiten, de manera descarada, las hipotéticas intenciones de Severo Moto de derrocar el régimen despótico que preside la vida en Guinea Ecuatorial?
No es creíble que los medios de comunicación españoles hagan esto de una manera inconsciente pero ¿dónde está el quid de la cuestión?
Más pronto que tarde, la sociedad guineana tendrá que decidir su futuro y votarán en unas elecciones, esta vez libres y se formará un gobierno legítimo y democrático ¿Qué pasará entonces?
La idea es que esta historia, la de Guinea Ecuatorial, esté tan atomizada que sea difícil de explicar. Quieren que las responsabilidades estén tan diluidas que sea muy complejo señalar a los verdaderos responsables de tanta miseria, de tanta maldad y tan terrible drama humano.
Por un lado están los colaboradores necesarios, los auténticos cómplices de esta terrible historia y que no son otros que los responsables máximos de la política española que permite estos atropellos contra la humanidad y luego están los colaboradores indirectos, bien por desidia o desconocimiento o por que cobran del régimen sucios y denigrantes sobornos.
Lo triste de todo este entramado es que mientras se intenta tapar la boca a los que pueden hablar o llenar los bolsillos de los demás, existe un pueblo que malvive en la más extrema pobreza y una oposición que mira con impotencia como su cabeza visible está en la cárcel.
Somos muchos los que estamos empeñados en salvar el honor de Severo Moto y se han movilizado las bases del Partido del Progreso en España.
Durante este fin de semana se ha preparado un acto de desagravio en un céntrico hotel de Madrid y al que asistirán cerca de un centenar de opositores. El cerco de parte de la administración española, al servicio del Partido Socialista, intenta silenciar estos encuentros o sencillamente, neutralizarlos pero la presión sobre la organización política de Moto -ahora liderada con eficacia por su Vicepresidente, Armengol Engonga- está dando como resultados el fortalecimiento y la suma de adhesiones hasta ahora insospechadas.
La Plataforma Política del Gobierno de Guinea Ecuatorial en el exilio han preparado una serie de actividades, de las que ya informaremos, que tienen por objeto apoyar a Severo Moto en estos momentos preso en una cárcel española. Por otro lado, los hijos del Presidente, se han incorporado a la acción política y se han sumado con entusiasmo a las estructuras tanto del Gobierno en el exilio como del Partido del Progreso. Según Armengol Engonga, la movilización de nuestra gente, que nunca conseguíamos que fuera masiva, lo estamos alcanzando gracias a la pérfida presión de las autoridades españolas sobre los exiliados y compañeros de Severo Moto.
En España el CIS ha puesto de manifiesto que los líderes peor valorados por los españoles son Hugo Chávez, Fidel Castro y George W. Bush pero nada del sátrapa guineano, Teodoro Obiang Nguema. A los exiliados les cuesta creer que España mantenga estrechas relaciones con este sórdido dictador y que los españoles no tengan ni idea de él.
Existe una íntima concordancia entre la complicidad del Gobierno de Madrid con Obiang y su proporcional desconocimiento por parte de la opinión pública.
Esta paradoja permite la pervivencia de unas relaciones aberrantes y el interés de las autoridades españolas en mantener esta total ausencia de información. Ojos que no ven, corazón que no siente.
En España se ha urdido una auténtica red de desinformación al más puro estilo “orwelliano” donde la destrucción de cualquier noticia al respecto es absolutamente prioritaria pero, uno se pregunta ¿cómo es posible?
¿Cómo es posible que Severo Moto esté en la cárcel por crímenes inventados y Obiang sea recibido con honores de Jefe de Estado en Madrid?
¿Cómo es posible que los medios de comunicación no se hagan eco de los negocios sucios, los crímenes contra la humanidad del sátrapa Obiang o las pésimas condiciones de vida de los exiliados y agiten, de manera descarada, las hipotéticas intenciones de Severo Moto de derrocar el régimen despótico que preside la vida en Guinea Ecuatorial?
No es creíble que los medios de comunicación españoles hagan esto de una manera inconsciente pero ¿dónde está el quid de la cuestión?
Más pronto que tarde, la sociedad guineana tendrá que decidir su futuro y votarán en unas elecciones, esta vez libres y se formará un gobierno legítimo y democrático ¿Qué pasará entonces?
La idea es que esta historia, la de Guinea Ecuatorial, esté tan atomizada que sea difícil de explicar. Quieren que las responsabilidades estén tan diluidas que sea muy complejo señalar a los verdaderos responsables de tanta miseria, de tanta maldad y tan terrible drama humano.
Por un lado están los colaboradores necesarios, los auténticos cómplices de esta terrible historia y que no son otros que los responsables máximos de la política española que permite estos atropellos contra la humanidad y luego están los colaboradores indirectos, bien por desidia o desconocimiento o por que cobran del régimen sucios y denigrantes sobornos.
Lo triste de todo este entramado es que mientras se intenta tapar la boca a los que pueden hablar o llenar los bolsillos de los demás, existe un pueblo que malvive en la más extrema pobreza y una oposición que mira con impotencia como su cabeza visible está en la cárcel.
Somos muchos los que estamos empeñados en salvar el honor de Severo Moto y se han movilizado las bases del Partido del Progreso en España.
Durante este fin de semana se ha preparado un acto de desagravio en un céntrico hotel de Madrid y al que asistirán cerca de un centenar de opositores. El cerco de parte de la administración española, al servicio del Partido Socialista, intenta silenciar estos encuentros o sencillamente, neutralizarlos pero la presión sobre la organización política de Moto -ahora liderada con eficacia por su Vicepresidente, Armengol Engonga- está dando como resultados el fortalecimiento y la suma de adhesiones hasta ahora insospechadas.
La Plataforma Política del Gobierno de Guinea Ecuatorial en el exilio han preparado una serie de actividades, de las que ya informaremos, que tienen por objeto apoyar a Severo Moto en estos momentos preso en una cárcel española. Por otro lado, los hijos del Presidente, se han incorporado a la acción política y se han sumado con entusiasmo a las estructuras tanto del Gobierno en el exilio como del Partido del Progreso. Según Armengol Engonga, la movilización de nuestra gente, que nunca conseguíamos que fuera masiva, lo estamos alcanzando gracias a la pérfida presión de las autoridades españolas sobre los exiliados y compañeros de Severo Moto.