viernes, 8 de diciembre de 2023

LA DEMOCRACIA: ÚNICO SISTEMA PARA LA CONVIVENCIA Y EL DESARROLLO

Por Armengol Engonga Ondo. Presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial

 

 


Actualmente, Guinea Ecuatorial está bajo el gobierno de un tirano, Teodoro Obiang Nguema, y su familia y allegados han ejercido el poder durante más de 44 años. Esta tiranía sistemáticamente viola los derechos humanos más elementales, limita las libertades fundamentales y obstaculiza el desarrollo del país en su conjunto. El territorio nacional está fuertemente controlado por militares y policías corruptos, restringiendo los movimientos ciudadanos y sometiendo con total impunidad a hombres y mujeres a extorsión con frecuencia. Por desgracia hay más calabozos que escuelas y hospitales, y las detenciones extrajudiciales son el pan nuestro de cada día. Lo más triste es que el pueblo no tiene fuerzas ni para pedir auxilio.



Los exiliados y muchos guineanos saben que la aspiración de una democracia y un sistema libre y plural garantiza las libertades, la justicia y el desarrollo que Guinea Ecuatorial necesita. Es un modelo probado por la inmensa mayoría de países desarrollados. En estas democracias plenas, los ciudadanos son tratados con igualdad ante la ley, son tolerantes, educados, respetuosos, solidarios, emprendedores y contribuyen a la generación de riqueza y empleo. La economía se basa en un mercado libre y la propiedad privada está protegida por ley, al igual que los servicios sociales como la educación, la sanidad y la Justicia.



Es evidente que, con la instauración de la democracia en Guinea Ecuatorial, los guineanos ganarán en todos los aspectos. Esta es la aspiración unánime de la población.



Llevamos años haciendo un llamado continuo al tirano y su familia para que abandonen el poder, evitando así ser arrastrados por el tsunami inevitable de la historia, pues todas las dictaduras africanas, como hemos visto. lamentablemente, comparten un desenlace similar. Nos esforzamos para evitar una tragedia.



El trabajo conjunto sigue adelante para establecer los detalles de la transición política pendiente. Somos muchos los que estamos trabajando en este sentido y más pronto que tarde, habrá una Mesa Nacional que sentará las bases para una real consulta electoral.



En el Partido del Progreso apostamos por la implicación de toda la sociedad en este proceso hacia la Libertad. Una sociedad exigente es como un crisol de oportunidades y desafíos, donde el empuje y la búsqueda de la excelencia se convierten en motores de progreso. En un país donde la exigencia es un valor arraigado, se establece un ciclo virtuoso en el que la calidad se convierte en una norma, y la innovación y el crecimiento se vuelven inevitables.



Las ventajas de una sociedad exigente son numerosas y significativas. En primer lugar, fomenta un ambiente de competencia saludable, donde la superación constante es la meta. Esto lleva a mejoras tangibles en diversos ámbitos, desde la educación hasta la industria, impulsando la calidad de los productos, servicios y el conocimiento generado.



Además, una sociedad exigente tiende a promover la igualdad de oportunidades. La meritocracia se vuelve una realidad más cercana, ya que el reconocimiento y las recompensas están asociados con el esfuerzo y el mérito individual, más que con privilegios heredados como pasa ahora.



Estimular una sociedad exigente implica nutrir ciertos aspectos clave. La educación desempeña un papel fundamental al incentivar el pensamiento crítico, la creatividad y la búsqueda constante de mejoras. Programas que fomenten la investigación, el emprendimiento y la colaboración entre distintos sectores son vitales para mantener este espíritu exigente.



Asimismo, es esencial contar con instituciones sólidas que promuevan la transparencia, la justicia y el cumplimiento de estándares elevados. Esto genera confianza en la sociedad y motiva a los ciudadanos a esforzarse por alcanzar esos estándares.



En última instancia, una sociedad exigente es un motor de desarrollo sostenible. El afán por superar los límites actuales y buscar constantemente la mejora lleva a avances significativos en ciencia, tecnología, economía y calidad de vida.



Por lo tanto, en el Partido del Progreso sabemos que estimular y mantener una sociedad exigente es fundamental para el crecimiento y el avance de Guinea Ecuatorial. Tenemos que comprometernos colectivamente para fomentar una cultura de exigencia, donde la superación personal se convierta en un objetivo compartido y donde el esfuerzo y la dedicación sean reconocidos y recompensados.

Es el momento de Guinea Ecuatorial. No desaprovechemos la ocasión