Por Severo-Matías MOTO NSA, Presidente del Gobierno en el Exilio del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial.
PROLEGÓMENOS
Nací, en Guinea Ecuatorial, 24 años antes de la independencia de ese país fruto del matrimonio cristiano de Paulino José Moto y Eusebia Nsa. Vecinos del poblado de Acok-Esaguong; Distrito de Sevilla de Niefang; Provincia de Centro-Sur; de la República de Guinea Ecuatorial.
Mi formación tuvo su más radical origen en el interior de mi propia casa, donde mi padre, además de ser mi progenitor y hacerme participe natural de sus genes, me enseñó a ser severo conmigo mismo, pero pacífico, generoso, benéfico y condescendiente con los demás. De cara a fuera de su casa y de su entorno familiar, mi padre evitaba toda confrontación, pelea y discusión con los vecinos, amigos o extraños. Su profesión de enfermero, le hacía especialmente cercano al dolor ajeno. Empedernido cazador, repartía todo lo que cazaba por todo el poblado. Nunca lo vi peleando, a puñetazo limpio, con nadie. Todo litigio o discusión verbal con otros -aun cuando llevaba las de ganar- prefería resolverlo dejando solo al adversario violento, bruto y deseducado, con tal de mantener intacta la dignidad que le proporcionaba su preparación profundamente humana, cristiano y su profesión de ENFERMERO del Hospital de Sevilla de Niefang.
Es difícil que quienes me han conocido o me conocen, y tras leer este breve perfil de mi padre, no encuentren en mí, sus huellas inconfundibles.
“SIBI, NO ALLIIS, SEVERUS” (Severo, para sí; no, para otros) Esta recomendación; esta advertencia y esta amonestación, me la dio el Padre Ciller, haciendo una alegoría de mi nombre de “Severo”.
Mi perfil global está enmarcado por esa formación religiosa recibida de mi padre (en casa); mis 7 años de estudios de Humanidades en Guinea Ecuatorial (Concepción Biapa), y España (Cervera y Barbastro);
Mas tarde reforcé mi vida cultural y de formación, con los estudios de Magisterio y culminé mi formación académica con la carrera de Periodismo. Los siete años de Humanidades reforzaron para siempre la formación humana y cristiana que mi padre imprimió en mi.