domingo, 20 de octubre de 2019

¿POR QUÉ EN EL PARTIDO DEL PROGRESO ESTAMOS TAN EMPEÑADOS EN LLEVAR A CABO UNA TRANSICIÓN PACÍFICA HACIA LA DEMOCRACIA EN GUINEA ECUATORIAL?


Redacción El Confidencial de Guinea Ecuatorial

Desmontar la dictadura para armar después una democracia en Guinea Ecuatorial, no cabe duda que será el mayor reto al que tendrá que enfrentarse nuestro pueblo en toda su historia. Instaurar un estado de derecho allí donde solo ha habido desorden, arbitrariedad, violencia y necedad, constituirá un verdadero reto  para los que lo vayamos a acometer.   
A juzgar por algunas malas experiencias de países muy cercanos a nuestro entorno, con desastrosos resultados, creo que será suficiente para imaginar que nos encontramos frente a una tarea nada fácil y que requerirá la conjunción, siempre favorable, de diferentes factores. Y debe quedar claro que ese tránsito a  la democracia será un proceso no necesariamente fácil, ni por supuesto corto, sencillamente porque supondrá grandes cambios en la mentalidad de las personas, en las estructuras sociales, en las instituciones y también de las propias reglas de juego.

Creo que, antes de continuar, deberíamos hacernos una pregunta: ¿Se dan las condiciones necesarias en Guinea Ecuatorial para iniciar un proceso de tal calibre?. Debemos analizar ambas partes en disputa o ambos bandos. Por una parte, el antiguo régimen -la dictadura- y por otra, el pueblo guineano, nosotros. En cuanto a la primera parte, la dictadura, parece que se puede dar en ella la primera condición, esto es, su colapso. Es evidente que el régimen de Obiang Nguema ha colapsado ya, al haber perdido su capacidad de ofrecer un mensaje capaz de sujetar todo el andamiaje o la estructura dictatorial, y por otra parte, el propio régimen no ha sido capaz de encontrar la forma de asegurar su continuidad, ya que los diferentes facciones con pretendientes al poder, han entrado en una violenta e irreconciliable lucha matricida y fratricida.
El pueblo, la segunda parte en disputa, parece que todavía no ha tomado plena conciencia de la importante tarea que le tocará asumir. Sin embargo existe una parte importante de guineanos, los que se encentran en el exilio, que si saben ya cual debe ser su papel en tan trascendental cambio. Son precisamente los exiliados, políticos, activistas y audistas, los que deben -debemos- activar en el interior de Guinea la confrontación con el régimen y el espíritu de cambio entre los guineanos de dentro, necesario para que exista unanimidad a fin de poder remar todos juntos hacia nuestra meta final.
Queda un tercer elemento que debe definirse, que son aquellos guineanos, no vinculados directamente a la estructura dictatorial, que consciente o inconscientemente, engañados o a sabiendas, piensan que todavía Obiang sigue siendo una alternativa. Entre ellos nos podemos encontrar también a muchos pedegistas, funcionarios, militares, e incluso algunos cargos del gobierno, central, regional y local. 
¿Por qué es tan importante que muchos de los que han estado con el régimen se puedan adherir entusiastamente a nosotros para iniciar la transición a la democracia?. Sencillamente porque la transición es siempre un encuentro entre diferentes partes, que deben dialogar, entenderse, e incluso ceder en sus posturas, para consensuar un acuerdo en beneficio de la libertad y la democracia del conjunto de la ciudadanía. Por tanto, el concepto de confrontación, de ajuste de cuentas, incluso el de vencedores y vencidos, debe cambiarse por el de entendimiento y el de reconciliación. Sabemos lo difícil que es hablar así, conociendo la gran tragedia y las muertes que la dictadura ha ocasionado a nuestro pueblo, pero aún con eso, no podemos tener en frente o sacar fuera de este nuevo proyecto de convivencia a la otra mitad de guineanos, si no cometeríamos el gran error de cerrar en falso, teniendo a una parte importante de la población dispuesta a dar al traste con el nuevo marco de convivencia en la primera ocasión que se les presente. 
No obstante, y atendiendo a la memoria, a la dignidad y a la justicia de las victimas de la dictadura y del conjunto del pueblo guineano, serán precisamente los tribunales, independientes,  de justicia los que deberán sancionar las violaciones, las muertes, los robos y los demás atropellos que  algunos individuos han cometido. Así evitaremos los juicios ad hoc, los ajustes de cuentas, las venganzas y el enfrentamiento entre guineanos. 
Si echamos una mirada a la oposición exiliada donde se encuentra el grueso de las protestas contra la dictadura de Obiang, tanto por parte de los representantes de los partidos políticos, como de los  ciudadanos de a pie, o activistas y audistas, vemos que no todo es color de rosa. 
Sabemos que entre las filas de los opositores se han infiltrado elementos enviados por la dictadura, que simulando ser opositores, pretenden enturbiar la disidencia, haciendo que nos enfrentemos, y de esta forma desacreditarnos, trasladando a los guineanos del interior la impresión de que entre la oposición existe una total desunión. 
El nivel de enfrentamiento e insultos de una pequeña parte de los audistas contra el resto de opositores, sospechamos que pagados y dirigidos por determinados personajes, a los que no parece interesarles para nada un cambio profundo en Guinea Ecuatorial ya que se sentirían perjudicados en sus intereses, está ensombreciendo y empañando el panorama en la oposición exiliada.
Es urgente que esa gran parte de la oposición bien intencionada, formada por políticos, activistas y audistas, llegue a crear un frente común contra la dictadura. No hace falta para ello renunciar a nuestros propios planteamientos políticos, ni tampoco a nuestra particular visión las cosas, tampoco hace falta encontrar un Cesar que nos dirija, solo es necesario estar juntos para ser mas fuertes. Concentrar nuestras protestas, amplificar nuestros gritos para ser oídos por la comunidad internacional, y sobre todo, para hacer que la dictadura deje de reprimir y de matar a nuestro pueblo.  
No podemos olvidar, si estamos dispuestos a culminar con éxito nuestro particular proceso de transición pacífica hacia la democracia en Guinea Ecuatorial, que nosotros somos los primeros que debemos entendernos y demostrar nuestra capacidad de trabajar juntos para el bien común de nuestro pueblo.