lunes, 7 de octubre de 2019

Bodas de oro de Severo Moto y Margarita Equi.




El contador de los días y las noches va jalonando momentos en nuestras vidas que hace que sepamos que estamos superando etapas, que transitamos por espacios temporales que ni siquiera imaginábamos y en un intento mágico de parar el tiempo, hacemos un alto en el camino para echar un vistazo a todo lo que hemos recorrido.

Este ha sido un fin de semana muy intenso para la familia Moto. Severo Moto y Margarita Equi, han cumplido cincuenta años de casados, con lo que eso supone. Hoy, mientras se miraban a los ojos, se han sumergido en un mar de recuerdos que les ha hecho apretarse las manos y esbozar una sonrisa; a pesar de los pesares, la vida no ha podido con esta historia de amor, compañerismo, lealtad y respeto que les ha traído hasta el día de hoy.




Severo y Margarita han luchado contra todas sus tormentas, han sacado a una familia adelante y han sido de ese tipo de personas duras que no tiran la toalla, que no se rinden, aunque la vida sea una canallada. Moto siempre dice que lo importante es mirar hacia delante y no refugiarse en lo que pudo ser y no fue o en echarle las culpas a un destino zafio e injusto. La vida es lo que es y no hay que darle vuelta.

Lo que son las personas se ve en los amigos y enemigos que uno tiene. Recuerdo que una tarde de paseo le pregunté si no se sentía asustado por los enemigos tan poderosos que tenía y me contestó que lo que realmente le habría dolido es que no los hubiera tenido. Tenerlos, me dijo, significa que lo que hago les preocupa.

De los amigos solo hay que ver que, aunque estaban todos los que son aún faltaban un buen puñado de ellos que no pudieron asistir al encuentro que se celebró en Madrid.



Severo y Margarita estaban pletóricos y llenos de felicidad por esta fiesta que habían organizado por este destacado aniversario. Durante meses, Gabriel, el hermano de Severo junto a otros miembros de la familia, fueron juntando las piezas para darles una sorpresa digna de esta efemérides.

La pareja mostró su alegría cuando supo que reunía a tantas personas que compartían la misma felicidad.

La familia estuvo al completo, los hijos, los hermanos, nietos, sobrinos … todo el que pudo se acercó a disfrutar del día. Hubo a quién le fue imposible, pero todos sabemos que la vida en la República no es precisamente un entorno favorable.

Severo y Margarita representan lo que un día serán los ciudadanos de Guinea Ecuatorial cuando el mal se acabe, un hombre y una mujer libres que luchan por hacer realidad sus sueños. La vida de la mayoría de los guineanos no ha sido ni es nada fácil.

A pesar de ser un encuentro enmarcado en el ámbito íntimo y familiar, no faltó la representación política encabezada por su vicepresidente, Armengol Engonga, el Secretario de Organización Gabriel Moto, el Secretario de Formación Juan Cuevas, la Secretaria de la Mujer e Infancia Victoria Usolu, el Secretario de Juventud y Deportes Alberto Eson y el Secretario de Relaciones Institucionales Pablo Ndong. A parte de los integrantes de la Comisión Permanente del partido del Progreso también asistieron los miembros del Consejo Geográfico de Andalucía, Santos de Dios Ondo, y el representante del Consejo Geográfico de Cataluña Benjamin Asumu.



Siempre hemos dicho que el Partido del Progreso es una gran familia y la presencia de estos destacados representantes de la militancia deja constancia de la unidad y empeño que todos tienen en llevar la democracia a su país. Convertir Guinea Ecuatorial en un referente de prosperidad, civilización avanzada y democracia es lo que une a esta formación que encabeza Severo Moto.
Hay que destacar el cariñoso y fraternal mensaje que llegó de Estados Unidos en el que Ildefonso Abaga Angue felicitaba al presidente y a su esposa, Margarita, por tan memorable aniversario y le trasmitía el cariño de los exiliados de Norte América con los mejores deseos.



El resto de amigos que arroparon a la pareja les desearon, sobre todo, que se cumplan los sueños de volver a Guinea Ecuatorial en unas condiciones de paz y seguridad que permita a sus habitantes construir un futuro digno y democrático.