lunes, 23 de septiembre de 2013

¡¡¡CUIDADO, QUE VIENE TEODORÍN...!!! (I) VA A HEREDAR UN "MARRÓN", DE SU PADRE



Por Severo-Matías MOTO NSA, Presidente del Partido del Progreso y Gobierno en el Exilio de Guinea Ecuatorial.

Un viejo refrán africano dice: "Si quieres saber cómo duermen los animales en el bosque, mira cómo duermen las cabras en el patio"
"Inteligenti, pauca. "El que tenga oídos..." Y múltiples refranes del fecundo refranero español y mundial, nos alertarían de lo que parece que puede suceder en Guinea Ecuatorial, en los próximos días. Me refiero al empecinamiento, tozudez y testarudez con que se empeña el presidente de Guinea Ecuatorial, Obiang Nguema, en imponer al pueblo mudo, aniquilado y abatido guineano, a su hijo, Teodorín Nguema Obiang Mangue.
(COMO UN FINO PARENTESIS...)


Miren Ustedes: Tengo, con Teodorín, una especie de fino paréntesis en el alma, cuando me viene a la memoria, aquel año 1995 en que yo me hallaba recluidlo en las mazmorras putrefactas de Black Beach, acusado de haber afirmado en los Estados Unidos que Obiang Nguema estaba inmerso en la droga y que traficaba con "banga" y armas. A la vuelta de Washington, el entonces Director para Africa, del Ministerio de Asuntos Exteriores, íntimo amigo de Obiang Nguema, y el propio dictador guineano me metieron en Black-Beach.

Por entonces Teodorín Nguema Obiang Mangue se hallaba atrapado en una prisión de Francia, acusado de haberse llevado por delante a una chica francesa, en un accidente de tráfico, mientras conducía un vehículo, a gran velocidad y bajo los efectos del alcohol y otras drogas...
Francia, España y Gabón encontraron la mejor oportunidad para lograr de forma expeditiva mi liberación, de una muerte más que segura, obligándole al dictador a que me soltara, a cambio de que Francia soltara a Teodorín. Extraño intercambio de presos... ¿Verdad?

Y así fué.

Me ahorro narrar el que iba a ser el escenario siguiente a mi salida de la carcel, si Obiang Nguema no hubiera regresado a Guinea Ecuatorial, de un viaje a Gabón, que tenía por resultado: dos liberados de la cárcel, y un refugiado en Gabón...

Ese extraño e histórico "colega de cárcel", llamado Teodorín Nguema Obiang Mangue -todo el mundo lo comprenderá-, cree -seguro- como yo, que si yo no hubiera estado en la cárcel, él difícilmente hubiera quedado libre en aquel momento. Yo, naturalmente, tengo derecho a pensar viceversa.

Nos debemos ambos (-¡¡¡¡qué fuerte!!!!-) un favor...
Por eso, cuando considero el trato (maltrato) que Obiang Nguema hace a mi "colega de carcel" Nguema Obiang, intentando condenarlo a la "horca" de asumir las consecuencias de tantas barbaridades que, en 45 años, ha desarrollado e infringido al pueblo guineano, no puedo por menos de levantar el dedo de denuncia. Ya tiene Teodorín bastante con ser lo que es... para que, encima su padre ( dicen que es padre puta-tivo...) le pase, en envenenada herencia todas las furias que el pueblo guineano hace llover sobre él mismo...

FALSAS EXCUSAS...

Me dicen que Obiang Nguema tarda en entregar a Teodorín el pestilente "marrón" de esa dictadura de 45 años de terror, muerte, violencia; odio y venganza acumulados por su padre... dicen que tarda Obiang Nguema EN pasar ese marrón a su hijo, porque no está seguro de que Severo Moto vaya a dejarle vivir y gobernar a su hijo.

Yo, sin embargo, creo que esa tardanza en entregar la dictadura a su hijo, obedece, infaliblemente al miedo que tiene el padre a que su hijo, investido de poder y capacidad de libre actuación, no dudará en mandar a su padre "al infierno" (frase muy usada por Obiang Nguema).

Exactamente como lo hiciera Obiang Nguema con Macías Nguema, Nguema Obiang no tiene porqué dudar en hacer lo mismo. Recuerdese que ya lo intentó Teodorín en el palacio del Pueblo de Malabo, cuando descerrajó una bala de su pistola contra su padre y se llevó por delante a un escolta o guardaespaldas marroquí que se les interpuso. La entrega del poder a Teodorín Nguema Obiang, puede suponer un imprudente acto de suicidio por parte de su padre. Por eso Obiang Nguema tarda tanto (lleva tantos años pensándolo bien...) en entregar el poder a su desbocado e incontrolable vástago.

Nadie puede, sin embargo, asegurar que este hecho no se pueda producir, como un nuevo desastre de desesperación que vendrá añadirse a tantos y tan luctuosos actos que han enmarcado la ajada vida social y política de Guinea Ecuatorial.

Todo parece que, en última instancia, Obiang Nguema Mbasogo, no va a dudar en pegar un quiebro a su hijo Nguema Obiang, pasándole en infecto marrón en que ha convertido a Guinea Ecuatorial. Teodorín no parece dudar en aceptar tan abyecta traición de su padre; aunque sea para vengarse...

¡Cuidado, que viene Teodorín...!