miércoles, 10 de abril de 2013

LAS CLAVES PARA EL DESARROLLO DE LA AGRICULTURA EN GUINEA ECUATORIAL


                                                           


Por Juan Cuevas,  Secretario de Formación del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial.

El desarrollo de la agricultura en los países de la Vieja Europa, que está sirviendo de modelo para muchos países subdesarrollados, ha ido encaminado a la eficiencia de las explotaciones agrarias, permitiendo una gran concentración de superficie cultivada por unidad de explotación, merced a una fuerte mecanización, a la aportación de capitales por parte de la Administración a disposición del agricultor y a una gran tecnificación de éste, convertido en auténtico empresario agrícola. 

En el terrreno productivo se ha ido a una especializacíon de cultivos según zonas y modelos de explotación, desarrollando una agricultura muy competitiva, que ha superado día a día todos los umbrales productivos. En Guinea Ecuatorial, por el contrario, la agricultura se encuentra aún en los niveles de subsistencia, llegando a cubrir solo una pequeña parte de las necesidades de la población. Paradógicamente, con la aparición del petróleo y otras fuentes de riqueza, la situación de la agricultura se ha visto agravada (en 1992 la aportación de la agricultura al PIB era del 36% y actualmente supone sólo el 12 %) por lo que muchas zonas de cultivo han sido abandonadas e invadidas por la selva.
Los llamados "proyectos productivos", llevados a cabo por la cooperación internacional, no han servido para nada. Estos se han venido desarrollando de forma aislada, descoordinados y sin encontrar un marco estatal favorable.
 

Por otra parte, las acciones gubernamentales han ido encaminadas a favorecer el monocultivo de productos para la exportación, como el cacao o madera, explotados por empresas extrajeras, en las que, la implicación de la población sólo ha supuesto aportar mano de obra no especializada. El Gobierno se ha limitado a regalar motocultores a los jefes de poblados, sin ninguna acción seria de mejora real en las condiciones de vida de los agricultores. 

La falta de un diseño global está favoreciendo un preocupante neocolonialismo de empresas extranjeras, fundamentalmente de procedencia china, aliadas en la mayoría de los casos, con el poder político. 

Para iniciar un proceso de mejora en la agricultura de Guinea Ecuatorial, en términos parecidos al que se ha producido en Europa, es necesario cambiar todo el planteamiento actual, estableciendo un plan de mejora que tenga en cuenta, en primer lugar, al individuo (el agricultor) y a las comunidades rurales, dotando a éstos de un conjunto de instrumentos como: formación técnica y empresarial, seguridad jurídiaca, ayudas económicas y sobre todo, apostar por la empresa familiar agraria como verdadero motor de desarrollo . 

Es obvio, que para poner en marcha este proceso, habría que establecer un marco democrático como el que existía en la mayoría de los paises europeos cuando se produjo su agrario. Ya sabemos que el Régimen actual no está dispuesto a dar este paso. Sólo cabe esperar al establecimiento de un futuro gobierno plenamente democrático que tendría que acometer, de forma urgente, las siguientes reformas: 

· La ordenación del territorio: estableciendo las zonas para la producción agrícola; las zonas forestales, tanto de explotación, como de reservas; así como, las zonas protegidas.

· Una reforma agraria en profundidad, que corrija la utilización indebida de muchas propiedades y devuelva las tierras usurpadas a sus antiguos dueños.

· El desarrollo de los pueblos, como forma de crecimiento descentralizado y sostenido. Este favorecería la redistribución de la población, evitando las grandes concentraciones de población, tan frecuentes en muchos países de África.

· Programas de formación básica y divulgación de nuevas técnicas en la agricultura, así como, la creación de un centro de de investigación nacional.

· Los proyectos de cooperación agrícola, llevados a cabo por ONGs y otras instituciones privadas, deberán tener en cuenta las necesidades reales de las comunidades, contando con la implicación de las mismas en el desarrollo y en los objetivos finales, así como, estar enmarcados dentro de los cauces establecidos para estos.

· La explotación del bosque ha de concebirse como un cultivo: la selvicultura, una explotación racional que va revegetando aquellas fincas que han sido taladas, para que en el futuro vuelvan a ser aprovechadas.

· Puesta en marcha de una red de agentes de dinamización socio-económica, que trabajarán en la mejora de la vida local de los diferentes grupos de población (profesionales, jóvenes, amas de casa, tercera edad etc)

· Mejora de los cultivos autóctonos: selección de variedades, técnicas de cultivo y poscosecha. Introducción de nuevos cultivos, como la patata y algunas hortalizas.

· Puesta en marcha de explotaciones intensivas de avicultura. Hay que tener en cuenta que la producción de carne de pollo, a partir de los años sesenta, supuso para la alimentación española un aporte de proteína animal barato, que vino a paliar los problemas de desequilibrio en la dieta de un segmento importante de la población.

Para pasar a una agricultura intensiva, con unos suelos lixiviados por una elevada pluviometría, se hace necesaria la aportación de grandes cantidades de materia orgánica, que mejorará la capacidad de retención de los elementos fertilizantes y favorecería la flora microbiana. Para ello es necesario crear centros de compostage, que aprovecharían los residuos vegetales, forestales, de industrias agrarias de cultivos y de excrementos de animales.

He dedicado algún tiempo a reflexionar sobre estos temas con el Vicepresidente del Gobierno en el Exilio, Don Armengol Engonga, que ha vivido muy de cerca el despegue experimentado por la agricultura española y conoce de primera mano las recetas que se aplicaron en su momento y las que se pueden aplicar a una agricultura, la de Guinea Ecuatorial, enferma y abandonada secularmente por los antíguos y los actuales gobernantes. 

En el Gobierno en el Exilio, creemos que el sector primario y especialmente la agricultura, es un sector estratégico para el desarrollo futuro de GE, por lo que se hace necesario aplicar parte del dinero obtenido por la explotación del petróleo para desarrollar una agricultura que sirva para ocupar a una cantidad importante de mano de obra  y garantizar los alimentos de primera necesidad que las futuras generaciones demanden.