miércoles, 17 de agosto de 2011

¿PORQUÉ LUCHAMOS? V



RECUPERAR NUESTRA DIGNIDAD COMO PUEBLO

No hay verdad en un hombre que no sabe controlar su lengua. Si no tenemos respeto por nuestros adversarios o por nuestro prójimo, ningún encuentro, político o social, ningún cambio, por revolucionario que sea, puede hacernos ningún bien. Algunos, quizá por impotencia, sirven sólo para pretender denigrar al adversario y suscitar polémicas inútiles.


Quiero dejar claro una vez más que no tenemos tiempo para palabrerías de distracción. Tanto en mi Partido como en los Partidos de la Coalición Ciudadanos por Guinea Ecuatorial y sus líderes, nuestra lucha está centrada única y exclusivamente para el establecimiento de un cambio democrático en nuestro País, que además obligue incuestionanablemente una alternancia en el poder.

Otros, con toda legitimidad, tendrán objetivos diferentes a los nuestros y otras prioridades que, como guineanos, respetamos, como no podía ser de otra forma. Esta tolerancia y lealtad que tenemos a las posiciones de otras formacions políticas, es lo que marca la diferencia.

Los líderes de la Coalición son sobradamente concidos en el País, sus idearios y sus Partidos políticos también, el día en que se convoquen elecciones libres y transparentes sin restricciones en Guinea Ecuatorial, nuestro Pueblo, único depositario de la soberanía popular, decidirá, entre otras opciones; éste es el juego de la democrácia, y hay que aceptarlo, si en verdad luchamos por un cambio democrático en Guinea Ecuatorial.

Guinea Ecuatorial se encuentra bajo la bota del régimen político más perverso que ha conocido nustro País y toda África Central. Envalentonado por el dinero del petróleo, gas, madera y otros recursos naturales de nuestro País, el dictador coronel Teodoro Obiang Nguema, cuya cobardía es de dominio público, se vale de fuerzas mercenarias extranjeras a golpe del dinero del Pueblo, para reprimir a nuestro Pueblo, aferrarse al poder contra la voluntad mayoritaria, y humillar a las fuerzas armadas guineanas de las que tiene miedo.

El 3 de agoto pasado, el déspota se permitío el lujo de insultar a nuestro Pueblo y a la memoria de nuestros hermanos mártires, asesinados a traición por la barbarie de sus criminales acciones de lesa humanidad cuyo horror, nuestras familias no podrán nunca olvidar.

Nuestro Pueblo sabe que tiene que organizarse y recordar al déspota que la fuerza no vendrá siempre de los extranjeros que hoy le protegen a cambio de nuestro dinero que malversa, sino de una voluntad indomable de la mayoría de los guineanos que quieren el final de su régimen de terror y de corrupción.

Luchamos para acabar con las humillaciones de que las mujeres y las jóvenes del País, casadas, solteras, estudiantes, (mises, como la última de Añisok), las ministras y autoridades de su gobierno y del PDGE, son utilizadas sexualmente por el perverso coronel dictador que después traspasa a sus mercenarios y sus hermanos que incluso muchos de ellos también han sufrido ésas animaladas abominables. En definitiva, luchamos por la dignidad de nuestras mujeres.

Luchamos por que las riquezas de nuestro País sean distribuidas de forma que lleguen a todo nuestro Pueblo y que no sigan beneficiandose únicamente a una minoría (5%) de la población, que vá desde el dictador, su familia, su gobierno, las autoridades del régimen, dirigentes todos de las entidades y agencias gubernamentales y de las empresas privadas. La corrupción endémica, desangra todos los sectores del País.

Llamo a la movilización de nuestro Pueblo orpimido y salvajemente explotado, que debe ser la respuesta de la fuerza de la frustración de nuestro Pueblo. No nos vamos a dejar masacrar más.

La fuerza de las circunstancias nos ha llevado a la última convicción de que la idea de la movilización por el cambio, produce la fuerza que elimina toda frustración. Estoy convencido que sobre el terreno, las ideas y nuestras realidades se impondran solas.

Es evidente que el camino hacia la libertad es engorroso para todos y en todas partes y muchos de los compañeros cruzaran el valle antes de llegar a la cima de la libertad, pero ningún peligro, ninguna dificultad nos hará desistir jamás, de modo que ahora no nos van a asustar. Pero, debemos estar preparados para enfrentarnos a ellos sin malgastar nuestra energía en conversaciones inútiles que pierden el tiempo ni en acuerdos trampa que sirven únicamente para anularnos política y socialmente como los que está negociando la sobrina del dictador, cónsul en la Embajada guineana de Madrid, Victoriana Mbazogo.

Ésta es la realidad y la diferencia con aquéllos que sin ninguna concesión en las reivindicaciones y derechos de nuestro Pueblo que pretendian defender como opositores, últimamente se van uniéndose a la dictadura con nocturnidad, abandonando la lucha por el verdadero cambio democrático.

Partimos del hecho de que es un fraude gigantesco y amargo para el País unirse al dictador para que todo permanezca incambiable. Partimos del hecho de que hay que amar mucho a Guinea Ecuatorial, cada vez más. Tratar de comprender a la mayoría de nuestro Pueblo, descubrir sus valores estudiandolos, creer en su capacidad y en su futuro, despreciar las embestidas sucesivas de odio y de rencor del tirano.

Y ¿cómo podemos amar a Guinea Ecuatorial en su conjunto, si no amamos a nuestros propios hermanos, ni a nuestra familia ni a nuestro País, familiares que vendemos y traicionamos a la primera oportunidad, con prebendas ensangretadas del régimen, como prémio por vigilar, espiar, vender a nuestros seres que nos fueron alguna vez "queridos" en éste mundo?, dejandose corromper por el régimen del terror.

Si tememos a DIOS, no temeremos a ningún hombre, no temerenos a nada ni a nadie, y la verdad es la ausencia de temor.

Todo tiene su tiempo, Eclesiastés 3,1 y 7.

QUE DIOS BENDIGA Y SALVE A GUINEA ECUATORIAL DE LA DICTADURA.

Daniel M. Oyono

danieloyono@gmail.com