sábado, 7 de mayo de 2011

PETRÓLEO, OENEGÉS Y PARTICIPACIÓN CIUDADANA

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Ultimamente se están publicando gran cantidad de informes, algunos recogidos también
por este blog, en los que se denuncia la falta de eficacia de las ayudas que  reciben los países africanos a través  de  la llamada"cooperación al desarrollo", que están llevando
a cabo un gran número de oenegés de diferente  procedencia.  Por  otra  parte,  estamos  constatando que en aquellos países  con  grandes  yacimientos  de  petróleo,  entro  los
que  se  incluye  Guinea Ecuatorial, no existe repercusión real de desarrollo y bienestar
entre  su  población. Independientemente  del  robo  descarado  de las  riquezas
petrolíferas,  perpetrado por  el dictador Obiang en Guinea  Ecuatorial,  los  recursos  procedentes  de la cooperación, del petróleo y de otros recursos naturales, no son  bien  aprovechados  para  llevar  un desarrollo estable y duradero entre las comunidades africanas.

Podemos, además comprobar que paralelamente a la falta de desarrollo existe una
carencia real de democracia, incluido en  aquellos  países "oficialmente" democráticos. Vemos, pues que existe una clara  relación  entre  democracia y desarrollo. Se puede  diagnosticar que lo que falla, en el fondo, es  un  escaso  compromiso, o quizá  una
falta  de  estímulo, entre  la población para implicarse en la creación de una sociedad
en la que ella misma se encuentre representada.

Los  efectos  del  colonialismo,  del  posterior  neocolonialismo  y  de  la  continuación
de regímenes dictatoriales implantados por  hombres  fuertes,  con  el  beneplácito y
apoyo de las antiguas metrólpolis, han llevado a la población africana a un estado de  fatalismo, resignación e indolencia, que le imposibilita el liderar su propio progreso y
su implicación en el desarrollo de la comunidad. 

Africa ha perdido mucho tiempo, todo el tiempo que ha durado y sigue durando en
muchos lugares, la asfixia de la libertad y de la  iniciativa  de  su  población. En el
caso concreto de Guinea Ecuatorial, no sólo se han perdido  más de  43 años con
las dictaduras, sino que se han retrocedido otro tanto más, desandado el camino de
la cultura, que  en la última etapa de colonización española, se había iniciado con
bastante éxito. 

Por este motivo, todo acción de desarrollo sobre la población africana, bien a través
de las oenegés o de los respectivos gobiernos, tiene que llevarse a cabo, en el propio  territorio  y con la implicación directa de esta, tanto en la elección de los propios
proyectos, como en el posterior desarrollo de los mismos. Si no se dan estas  premisas,  seguiremos  anunciando, una y otra vez, estos pésimos resultados. 

Conscientes de esta situación, todas los planes  del  Gobierno  en  el  Exilio  para  Guinea Ecuatorial, llevan el mismo sello: la participación ciudadana. No  en  vano,  el  Partido  del Progreso ha sido un  movimiento  participativo  de  la  ciudadanía  guineana,  que  en  un 
momento determinado de la historia de este pueblo, hace ya 28 años, con el liderazgo  de Severo  Moto,  se  dispusieron  seriamente  a  intentar  cambiar  su  destino y el del propio
pueblo guineano.

El Partido del Progreso, en su acción de gobierno, está empeñado en dotar a la
ciudadanía de los elementos necesarios para poder trabajar, merced a una mejora de
la educación, de la sanidad,  de  las  infraestructuras,  de  la  vivienda  y  de la  energía.
Junto a estos puntos básicos de todo desarrollo, que comparte  con  la  mayoría  de  las  democracias  modernas, aplicará la justicia social (pensiones no contributivas, ayudas
a discapacitados, comedores escolares, etc), como respuesta a las situaciones de emergencia económica, que ha venido padeciendo la mayoría de la población
guineana. 

Queremos  utilizar  parte  del  dinero  procedente  del  petróleo  y  el  proveniente  de
la cooperación, a proyectos coordinados de desarrollo económico en el seno de la
población, convenientemente distribuidos a lo largo de toda la geografía guineana (descentralizados) y  convirtiendo al pueblo en auténtico protagonista de su desarrollo.
El tiempo apremia, ya que los recursos procedentes del petróleo tienen fecha de
caducidad, y si no se  llega  a  tiempo, podemos sufrir las graves consecuencias del denominado síndrome holandés; caracterizado por  la exclusiva dependencia de un
solo producto: el petróleo. Por tanto es urgente una clara apuesta por la diversificación
de la economía guineana, en la búsqueda de otras actividades, para que cuando
estas fuentes de riqueza terminen, Guinea Ecuatorial, cuente ya con otras alternativas
económicas.

Juan Cuevas